fabián ortiz psicoterapia: Home Page

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"... y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas 
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda



Elaborar un
síntoma que nos
haga infelices
puede llevar años, incluso
décadas. Una terapia
analítica nunca
requerirá tanto.
Palabras sobre el poder de las palabras
"En el tratamiento analítico no ocurre otra cosa que un intercambio de palabras entre el analizado y el médico. El paciente habla, cuenta sus vivencias pasadas y sus impresiones presentes, se queja, confiesa sus deseos y sus mociones afectivas. El médico escucha, procura dirigir las ilaciones de pensamiento del paciente, exhorta, empuja su atención en ciertas direcciones, le da esclarecimientos y observa las reacciones de comprensión o rechazo que de ese modo provoca en el enfermo (...) Las palabras fueron originariamente ensalmos, y la palabra conserva todavía hoy mucho de su antiguo poder ensalmador. Mediante palabras puede un hombre hacer dichoso a otro o empujarlo a la desesperación, mediante palabras el maestro trasmite su saber a los discípulos, mediante palabras el orador arrebata a la asamblea y determina sus juicios y sus resoluciones. Palabras despiertan sentimientos y son el medio universal con que los hombres se influyen unos a otros. Por eso, no despreciemos el empleo de las palabras en la psicoterapia (...)". Sigmund Freud, 1915.
La pareja despareja
El cuento se titula Desengaño, su autor es Raúl Lima, y dice así:
"La señora del doctor Jeckyll se enamoró de Mr. Hyde. La fascinaron sus modales bruscos, el modo brutal de hacer el amor, su pelo hirsuto que le salía hasta por las orejas. Una noche se enteró del terrible secreto y desde entonces encuentra a su amante torpe, grosero, desagradablemente peludo".
Las relaciones de pareja siempre son desparejas. Ahí donde una vez estuvo el deseo, en medio de la aparente inmediatez que oculta un desgaste de años, afloran los reproches, el hastío, las palabras que se creían impronunciables, las cuentas pendientes que ya no se pueden pagar en cuotas, porque se han hecho montones.
El cuento resume, con la habilidad de los buenos relatos, el desgaste de las relaciones con la pareja. Un desgaste que está hecho de desilusión, de agotamiento de un proyecto común, de silencios donde debió haber palabras. Por eso la intervención psicoanalítica en las crisis de pareja obra un efecto que sorprende al analizante: de pronto, se encuentra pronunciando frases que jamás creyó posible pronunciar. Esas frases lo ayudarán a mejorar la relación de pareja si decide que lo mejor es seguir juntos o a hacer menos hiriente para ambos la separación.
El mundo "real" y el mundo psíquico

No hay una sola realidad. La vida se divide entre lo que nos viene dado por el mundo "real" y el mundo psíquico, que es aquel que en verdad habitamos. Ante una misma situación planteada por la realidad exterior, nuestro psiquismo determinará el devenir que marque nuestros actos. Y dado que el aparato psíquico está dominado por fuerzas inconscientes de las que nada sabemos, sólo a través del análisis podremos desentrañar qué se esconde en los síntomas, ramificaciones visibles —aunque deformadas— del acaecer interior. Es decir, de nuestra realidad psíquica.

Conocer el alcance oculto de los síntomas hará posible que el sujeto analizante pueda actuar sobre su realidad psíquica y operar los cambios que transformen el rasgo neurótico y le franqueen el acceso a una producción social.